
Algún día cambiaré y volveré a ser lo que por momentos intenté, algún día destruiré mi máscara y no compraré una nueva, algún día ella no me poseerá ni se adueñará de mí, quizás en un día no tan lejano, quizás pueda ser muy cercano; pero llegará el día en que pueda dejar de esconderme, de ser débil ante lo fácil y mundano, un día en el que pueda ser humanamente digno, y olvidar tanta contaminación del alma, un día en el que sufra de amnesia y no pueda encontrar mi máscara, un día milagroso, donde mi voluntad hacia lo genuino sea más grande que mis ganas de seguir hundiéndome.
Difícil creer que hay una máscara que me manda, que me convierte en su esclavo, difícil pensar que soy adicto a ella y a ponérmela, adicto al nivel de adrenalina al que me conduce, adicto a la sensación de alegría vacía, adicto a una droga que algún día espero dejar de consumir, por eso a veces quisiera vivir encerrado en almas buenas, vivir aprendiendo de ellas, pero a veces quisiera que me comprendan y que entiendan que salir de mi adicción es algo sumamente difícil, que la suma de oraciones puede resultar en mi milagro, quisiera que me sostengan en mi lucha, y así pueda dejar de dañar a las personas, pero la máscara ya esta tatuada a mí y me gobierna, me incita a que siga siendo un sujeto sombrío, uno más de los que abundan en la Tierra, uno que no puede arrancarse la máscara de los vicios, esa que te va quitando la verdadera felicidad, aunque vayas luchando por arrancarte ese objeto que te desgracia.
Algún día descubriré el remedio contra la adicción a la adrenalina, a esa enfermedad que te obliga a vivir al límite de los efectos malévolamente patéticos, que te engaña y te hace creer que la felicidad radica en ella; algún día ayudaré a las demás personas a curarse de esta terrible droga, y algún día me animaré a curarme, ojalá sea pronto, ojalá no sea tarde, pero es una promesa, algún día…
Difícil creer que hay una máscara que me manda, que me convierte en su esclavo, difícil pensar que soy adicto a ella y a ponérmela, adicto al nivel de adrenalina al que me conduce, adicto a la sensación de alegría vacía, adicto a una droga que algún día espero dejar de consumir, por eso a veces quisiera vivir encerrado en almas buenas, vivir aprendiendo de ellas, pero a veces quisiera que me comprendan y que entiendan que salir de mi adicción es algo sumamente difícil, que la suma de oraciones puede resultar en mi milagro, quisiera que me sostengan en mi lucha, y así pueda dejar de dañar a las personas, pero la máscara ya esta tatuada a mí y me gobierna, me incita a que siga siendo un sujeto sombrío, uno más de los que abundan en la Tierra, uno que no puede arrancarse la máscara de los vicios, esa que te va quitando la verdadera felicidad, aunque vayas luchando por arrancarte ese objeto que te desgracia.
Algún día descubriré el remedio contra la adicción a la adrenalina, a esa enfermedad que te obliga a vivir al límite de los efectos malévolamente patéticos, que te engaña y te hace creer que la felicidad radica en ella; algún día ayudaré a las demás personas a curarse de esta terrible droga, y algún día me animaré a curarme, ojalá sea pronto, ojalá no sea tarde, pero es una promesa, algún día…

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